Rolando Toro Araneda

Rolando Toro Araneda

Rolando Mario Toro Araneda nació en Concepción, Chile, el 19 de Abril de 1924.
Se formó como profesor de enseñanza básica en la Escuela Normal «José Abelardo Núñez», Santiago de Chile en el año 1943. Desempeñó su docencia en las ciudades de Valparaíso, Talcahuano, Pocuro y Santiago (Chile), entre los años 1944 a 1957. En 1964 egresó de la Escuela de Psicología del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.

Ha tenido a su cargo la Cátedra de Psicología del Arte y de la Expresión, en el Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Como docente del Centro de Antropología Médica, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, ha realizado investigaciones sobre la Expresión del Inconsciente y sobre los Estados de expansión de la Conciencia.Entre los años 1968 y 1973 inició sus experiencias con Biodanza (llamada en este período Psicodanza). Aplicó este sistema en el Hospital Psiquiátrico de Santiago y en el Instituto de Estética de la Universidad Católica de Chile.

En 1979 llegó a Argentina y luego se trasladó a Brasil donde se estableció el primer Instituto privado de Biodanza. Hace más de 30 años, en Fortaleza Brasil se abre la primera Escuela de Biodanza para formar facilitadores. En 1989 emigró por 8 años a Milán, Italia, donde fortaleció y difundió el Sistema Biodanza por toda Europa.En 1998 regresó a Santiago de Chile, desde donde dirigió todo el movimiento que se expandió por toda América Latina, Europa, África del Sur, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Japón.

En 2001 fue postulado para el premio Nobel de la Paz, por sus trabajos con el Sistema Biodanza y la creación de la Educación Biocéntrica.En 2006 fue nombrado Doctor Honoris Causa, de la Universidad Federal de Paraíba Brasil.

Rolando Toro fue además, poeta y pintor. Ha publicado varios libros de poesía y de psicoterapia. También ha realizado exposiciones de pintura en Brasil e Italia. Según Rolando Toro, su más íntima profesión era ser poeta.

En 2010 a sus 85 años todavía danzando, se despidió de nuestro paraíso para iniciar su viaje a las estrellas.Las Escuelas de Biodanza de todo el mundo, junto a los profesores que forman el centro IBF – Cimeb hoy cuidan de su gran legado.

Manifiesto

«Somos la memoria del mundo. 
Sólo debemos recordar lo que está en nuestras células. 
Los frutos del verano. El amor voluptuoso. 
La capacidad de ponerse en el lugar  del otro. 
El contacto. El coraje de innovar.

El abrazo, el adiós y el encuentro. El mar en nuestra piel. 
La música de la vida. La danza de la vida. 
Biodanza nos devuelve. 
La memoria ancestral 
La posibilidad absoluta de amor.»

– Rolando Toro Araneda

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