Como funciona la Biodanza

Como funciona la Biodanza

La música “El lenguaje universal”

Es el instrumento de mediación entre la emoción y el movimiento corporal, accesible a niños y adultos. Estimula la danza expresiva, la comunicación afectiva y la vivencia. Su influencia va directamente a la emoción sin pasar por los filtros analíticos del pensamiento. La identidad se expresa a través de la música. En Biodanza se utilizan músicas especialmente seleccionadas por su cualidad integradora a nivel orgánico.

La danza “Movimiento pleno de sentido”

Es un movimiento profundo que nace de lo más entrañable del hombre. Nos permite expresar lo esencial de nosotros mismos, descubriendo registros interiores, emociones, silencios, memorias del origen…formas para las que tal vez no existen palabras. La danza es un movimiento de vida, ritmo biológico, ritmo del corazón, de la respiración, impulso con la vinculación a la especie y el universo.

La vivencia “Es la sensación intensa de estar vivo “aquí – ahora”

Para Rolando Toro, la vivencia es la intuición del instante de vida, capaz de hacer florecer armoniosamente el sistema viviente humano. Biodanza estimula vivencias integradoras, sensaciones que nos permiten conectarnos con nuestro sentir más profundo, permitiéndonos la manifestación de nuestro Ser.

Cada vivencia es una ceremonia de íntima entrega al grupo, que nos da el continente y el coraje para expresarnos plenamente. Compartimos también un espacio llamado “Relato de Vivencia” en el cual revalorizamos la palabra sentida, animándonos al diálogo nutricio y la escucha atenta. La vivencia es una experiencia vivida con gran intensidad por un individuo en un lapso de tiempo aquí y ahora, que compromete las funciones emocionales, cenestésicas y orgánicas o viscerales.

La eficacia de Biodanza se genera en la sutil y profunda integración entre la Música, la Danza y la Vivencia.

La metodología de Biodanza “música – movimiento y expresión” estimula vivencias integradoras que han sido clasificadas por Rolando Toro en cinco canales de expresión, llamados comúnmente líneas de vivencias.

Vitalidad: Aumento de la alegría de vivir, del entusiasmo e ímpetu vital. Fortalece la autoconfianza y la autoestima. Colabora con el descanso, la renovación y la armonía biológica.

Sexualidad: Despertar la fuente del deseo de vivir, aumentando la capacidad de sentir placer. Brinda una mayor conexión con la sensualidad y la capacidad de disfrute. Colabora con la autoimagen y la expresión de la belleza del Ser.

Creatividad: Capacidad de innovación y renovación. Estimula la posibilidad de transformarse y recrearse en cada acto de la vida. Despierta el sabor por el vivir, saltando las rutinas nocivas y permitiendo la construcción de un ser y un cotidiano en constante evolución.

Afectividad: Es la solidaridad y cohesión de la especie, es la nutrición amorosa a través del abrazo y la caricia, es la búsqueda de protección y seguridad. Despierta la ternura y la amorosidad como una actitud vital para el encuentro entre los seres. Promueve los vínculos sanos que fortalecen nuestra identidad y ayudan a desarrollar nuestra empatía y el poder de dar – recibir y pedir amor.

Trascendencia: Es el amor indiscriminado por todos los seres y por la vida en general. Es la posibilidad de ir más allá del ego e integrar unidades cada vez mayores, reconociendo nuestro ser en conexión con la naturaleza y la sacralidad de la vida, su esplendor y belleza. 

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